12 de marzo del 2026
El Perú ha mantenido históricamente una fortaleza macroeconómica basada en disciplina fiscal. Sin embargo, en contextos de presión política y demandas sociales legítimas, el riesgo del populismo fiscal siempre aparece.
El populismo no siempre se presenta como desorden abierto. Puede camuflarse en gasto sin evaluación, subsidios permanentes sin financiamiento sostenible o ampliaciones presupuestales sin respaldo técnico.
La responsabilidad fiscal no es frialdad social. Es sostenibilidad.
Un país que gasta más de lo que produce compromete su futuro. Y cuando el futuro se compromete, las generaciones siguientes pagan la factura.
Gastar bien es gobernar mejor
Gastar bien es gobernar mejor
El presupuesto público es una herramienta moral y técnica.
Cada sol gastado debe responder a tres preguntas:
- ¿Es necesario?
- ¿Es eficiente?
- ¿Es sostenible?
El problema no es invertir más.
Es gastar sin evaluación.
Cuando el gasto público crece sin control:
- Aumenta el déficit.
- Se presiona la inflación.
- Se reduce credibilidad internacional.
La disciplina fiscal protege a los más vulnerables.
Porque evita crisis futuras.
La otra cara
¿Austeridad o insensibilidad?
Orden fiscal no significa recortar políticas sociales esenciales.
Significa priorizar.
Un Estado responsable distingue entre gasto productivo y gasto político.
Populismo: alivio inmediato, costo permanente
Las decisiones fiscales cortoplacistas generan aplausos hoy y problemas mañana.
La estabilidad presupuestal es confianza internacional.
Y la confianza reduce costos financieros.
AFORISMOS
- Gastar sin medir es gobernar sin rumbo.
- Disciplina fiscal es protección social futura.
- Déficit permanente es dependencia.
- Presupuesto responsable es liderazgo.
- El populismo cuesta caro.
- Invertir bien es crecer sostenidamente.
- La sostenibilidad es justicia intergeneracional.
- Inflación es impuesto silencioso.
- El equilibrio fiscal fortalece soberanía.
- Gobernar es priorizar.
Propuestas
- Regla fiscal fortalecida con límites claros y transparentes.
- Evaluación técnica obligatoria de todo nuevo gasto estructural.
- Presupuesto por resultados con metas públicas verificables.
- Transparencia en ejecución presupuestal en tiempo real.
- Reducción progresiva del déficit con cronograma público.
- Fondo anticíclico blindado de uso político.
- Auditoría independiente anual del cumplimiento fiscal.