17 de abril del 2026
El Perú ha intentado formalizar su economía durante décadas, principalmente desde el control y la sanción.
El resultado es evidente: más del 70% de la economía sigue siendo informal.
El problema no es la falta de fiscalización.
Es un modelo que hace que la formalidad sea poco atractiva.
Para millones de peruanos, ser informal no es una decisión ideológica.
Es una respuesta racional a un sistema que cobra mucho, ofrece poco y complica todo.
La informalidad no es solo incumplimiento.
Es, en muchos casos, una forma de sobrevivir frente a un Estado que no funciona.
Formalizar no es perseguir, es atraer
El enfoque tradicional parte de una lógica equivocada:
más fiscalización generará más formalidad.
Pero cuando el sistema es complejo y costoso, la fiscalización solo empuja a la evasión.
La formalidad debe competir con la informalidad.
Y hoy pierde.
Ser formal debería significar:
- Acceso a financiamiento.
- Protección legal.
- Crecimiento real.
- Estabilidad.
Si esos beneficios no son claros, la formalidad deja de ser una oportunidad y se convierte en una carga.
La otra cara
¿Es solo responsabilidad del ciudadano?
No. También es consecuencia de un Estado que no logra ofrecer servicios de calidad.
Cuando pagar impuestos no se traduce en seguridad, infraestructura o justicia,
la legitimidad del sistema se debilita.
La informalidad no se combate solo con normas.
Se reduce cuando el Estado demuestra valor.
Competir con la informalidad
El desafío no es eliminar la informalidad por decreto.
Es hacer que la formalidad sea una mejor opción.
Eso implica:
- Simplificar procesos.
- Reducir costos de entrada.
- Generar beneficios reales.
- Acompañar el crecimiento empresarial.
Un país no se formaliza obligando.
Se formaliza convenciendo.
AFORISMOS
- La informalidad es una respuesta, no solo un problema.
- Formalizar es hacer atractivo lo correcto.
- El exceso de regulación empuja a la evasión.
- Sin beneficios claros, no hay formalidad sostenible.
- El Estado debe competir por la confianza del ciudadano.
Propuestas
- Simplificación radical para abrir y operar negocios.
- Régimen tributario progresivo y escalonado para nuevos formales.
- Acceso preferente a crédito para empresas formalizadas.
- Integración digital de procesos (licencias, impuestos, registros).
- Programas de acompañamiento empresarial en etapas iniciales.
- Reducción de costos laborales para micro y pequeñas empresas formales.
- Beneficios tangibles vinculados a la formalidad (compras públicas, financiamiento, capacitación).